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Por Andre Oboler (*) Especial para AJN .- En febrero, el Foro Global para Combatir el Antisemitismo, se reunió en Jerusalem. Hablando en la conferencia, yo introduje a la audiencia sobre las amenazas del antisemitismo en la web 2.0. Esta es una nueva amenaza on line a diferencia de las amenazas del pasado. Se trata de difundir el odio social a través de una red social creada en Internet. En el Foro Mundial presenté el proyecto "Antisemitismo on line 2.0: "El antisemitismo Social en el tejido social".

El documento, publicado por el Centro de Jerusalem para Asuntos Públicos, se ha convertido en parte integrante del debate sobre el odio en Internet y se concentró tanta atención en los dos puntos allí detallados que se hizo inevitable tomar partido.
El primer ejemplo fue el grupo antisemita Facebook "Israel no es un país". La omisión de Facebook causó la reacción de activistas judíos que debieron tomar las cosas en sus propias manos. La Fuerza de Defensa Judía de Internet (JIDF, según sus siglas en inglés), una organización con alrededor de 5000 miembros, logró tomar el control del grupo de Facebook y, a continuación, eliminarlo.
A pesar de que más tarde perdió el control de esta comunidad, se estima que le tomaría un año y medio, al grupo, volver a convocar a esa cantidad de gente y aquí los números son importantes, por el efecto del impacto de un grupo en la difusión de su mensaje. Incluso más eficaz, cuando la plataforma cierra el grupo por infracción de las condiciones de uso, que por lo general contienen prohibiciones sobre el racismo y la incitación al odio.
Meses después de las acciones de la JIDF, el debate parece haber capturado la atención de Facebook. Luego de que diversas fuentes de expertos calificaran a estos sitios como "antisemitas" (incluyendo no sólo mi propio trabajo, sino también el de la ADL, el Foro de Coordinación de Lucha contra el Antisemitismo y otros) el grupo, a partir de esta semana, parece haber sido finalmente cerrado por Facebook.
Sin embargo, este es sólo un nombre de una larga lista de grupos de odio. La actitud de Facebook es bienvenida y, de hecho, valida la acción que la JIDF tomó en contra de este grupo. Ya que la resolución, llegó después de estas protestas, no violentas. Sería más útil si Facebook pudiera responder cuando los usuarios generan los contenidos en lugar de que estos grupos deban invertir su tiempo en esta clase de activismo.
En la última semana, la JIDF se hizo cargo de otro grupo, de 118.000 miembros, su nombre es "Vamos a ver si es posible conseguir un millón de árabes contra Israel en 90 días " (según su traducción del árabe). ¿Qué puede hacer un millón de personas en contra de un país? (No en contra de una política gubernamental, sino contra todo un país?) Este grupo cuenta ahora con 55.905 miembros y cada día la JIDF elimina más adeptos, mientras que  Facebook podría eliminar a todos ellos con un solo clic.
El segundo ejemplo de odio on line que presenté ante el Foro, fue el de Google Earth, donde se reemplazó la geografía de Israel por una propaganda palestina antiisraelí. Esto fue hecho por el "Google Earth Community layer", cuya capa contiene material generado por los usuarios puesto a consideración de Google.
Esta información, que cualquiera puede crear y enviar a Google para su examen, si es aceptada (una decisión basada en el formato correcto de los datos, no el contenido en sí) muestra una línea punteada de naranja sobre el mapa en donde uno puede hacer clic para obtener más detalles.
En el caso de Israel, todo el país estaba cubierto con puntos de color naranja, supuestamente marcando aldeas palestinas destruidas durante la guerra de independencia. En realidad se podría demostrar que muchos de los lugares fueron claramente incorrectos. A pesar de que esta situación fue advertida ante la gente de Google, los puntos se mantuvieron.
Yo escribí un segundo informe sobre este tema en junio, cuando las cosas tomaron un giro dramático para peor y toda esa puntuación naranja se cubrió con la palabra "Nakba" (catástrofe palestina).
Escribí a Google preguntando por qué Google Earth, y una fuente de información como Wikipedia, carecen de controles y argumenté que hasta que los controles sean añadidos debería ser el mismo editor quien opere con cierta discreción al respecto.
Los contenidos pueden ser agregados en una forma muy sencilla, pero resulta casi imposible eliminarlos, aunque muchos usuarios se opongan, aunque las manifestaciones sean falsas y aunque se use la plataforma claramente como parte de una campaña de propaganda política.
Google Earth tiene reglas para lo que podría ser anunciado en su foro, pero no para la naturaleza del contenido adecuado para su inclusión en su mundo.
En Estados Unidos, el ZOA (Zionist Organization of America) levantó el mensaje y le escribió a Google demandándole una acción al respecto. Hace pocas semanas, Google Earth se sometió a un cambio radical. Como parte de ese cambio, los puntos naranjas desaparecieron. También recibieron una modificación las directrices relacionadas con el contenido generado por los usuarios, que, desde hace unos días, debe ser garantizada por múltiples fuentes y considerada de utilidad para los internautas.
No obstante, una vez verificada la información, Google tiene que asegurarse que ésta sea apta para su propósito y que no conduzca a ningún tipo de odio.
Mientras haya judíos habrá antisemitas. Mientras la sociedad siga funcionando, se utilizará la infraestructura social para difundir el antisemitismo y otro tipo de odios. Debemos seguir trabajando en el problema, pero también tenemos que tomar nota cuando se registran progresos.
Si bien la actualización de Google Earth no tiene por objeto resolver los problemas del pueblo judío, es sin duda uno de los factores que Google tuvo en cuenta. Por ello merecen nuestro agradecimiento.
También merecen nuestro reconocimiento los voluntarios de JIDF porque hacen lo que hacen por el pueblo judío, sin ningún tipo de recompensa, pero a sabiendas de que están previniendo la propagación del odio.
La batalla continúa en Wikipedia, You Tube, Flickr, Digg y otras aplicaciones Web 2,0, en las que algunos usuarios añadieron expresiones de odio y otros las eliminaron.
Como comunidad es nuestra función, tanto desempeñar un papel en lo que respecta a la identificación y notificación a las empresas de estas incitaciones al odio en sus sitios, así como educar a otros para que también ellos puedan reconocer las expresiones de odio contra los judíos u otras minorías.
Cuando las empresas de Internet empiecen a desarrollar un papel con una mayor responsabilidad social, y las comunidades se involucren más, serán necesarias nuevas infraestructuras para reconocer y responder apropiadamente a las demandas.
Entre tanto, cada judío debe ser capaz de oponerse al racismo ya sea en la plaza pública o en la web y, como seguramente el problema seguirá, también continuará nuestra lucha y nuestros progresos.

*El doctor Andre Oboler es un experto en Medios de Comunicación Social. Tiene un Doctorado en Ciencias de la Computación de la Universidad de Lancaster, Reino Unido, y trabajó como becario en el Posgrado de Ciencias Políticas en la Universidad Bar-Ilan, en Israel.


 
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