¿Qué piensa el judaísmo sobre jugar en casinos?

¿Qué piensa el judaísmo

El juego no es para todo el mundo, eso es un hecho. Hay quienes saben disfrutar y pasar un buen rato jugando a sus juegos favoritos, quienes no tienen el más mínimo interés en este mundillo e incluso quienes juegan más de lo que deberían. Cada uno decide qué hacer con su tiempo libre y, sobre todo, con su dinero. Sin embargo, en según qué círculos sociales, el juego no está del todo bien visto y en otros está directamente prohibido.

En el caso de la comunidad judía, lo cierto es que el juego no goza de buen prestigio, pero nunca se ha llegado a prohibir. Si, a pesar de ello, esta es tu forma favorita de pasar el rato, desde aquí te recordamos que hay que hacerlo siempre de forma segura y responsable. Una forma de jugar responsablemente es hacerlo solo en casinos online confiables.

A pesar de que no hay normas estrictas que prohíban el juego, los rabinos del Talmud están abiertamente en desacuerdo. Un ejemplo claro se puede observar en la Mishná de Sanedrín, donde se especifica que los jugadores de dados, en concreto, no pueden ejercer como testigos. Sin embargo, no todo el mundo está de acuerdo con esta postura.

Según la propia Mishná, esta regla solo es aplicable siempre y cuando esta persona se dedique al juego de forma profesional. Entre las diferentes opiniones en contra del mundo de las apuestas, destacan que es una forma de robo o que no aporta ningún beneficio al mundo. Existen diferentes razonamientos, algunos a favor y otros en contra, pero generalmente se entiende que ambas partes aceptan la posibilidad de ganar o perder dinero.

¿Se puede jugar de forma segura siendo judío?

¿Por qué razón se invalida a un jugador como testigo? Principalmente depende de la postura de la autoridad rabínica ya que, si únicamente cataloga al juego como una actividad frívola, podemos deducir que la práctica ocasional está permitida. Sin embargo, si considera el juego como un robo, cualquier muestra de juego profesional, adicción o compulsividad quedarían terminantemente prohibidas.

Si uno conoce los distintos tipos de juego que hay, se preguntará si esta norma es aplicable únicamente a los casos en los que una parte gana y la otra pierde. Los juegos de casino en los que se juega contra la banca, por ejemplo, no deberían entrar en conflicto ya que no existe otro jugador que “robe”. Otro caso similar sería el de las loterías, aunque sigue habiendo rabinos y judíos que se manifiestan en contra de cualquier tipo de juego y lo consideran robo.

Por otro lado, si la loterías, rifas o actos similares se realizan con fines benéficos no se prohíben y, de hecho, se dan a menudo en comunidades judías para recaudar fondos. No se considera que este tipo de prácticas conlleven cualquiera de los peligros morales que las autoridades judías han tratado de evitar durante la historia.

La consideración de los jugadores judíos históricamente

Entre los castigos más comunes a los jugadores se encontraban la excomunión, las multas, la negación de honores de la sinagoga o la flagelación. Asimismo, los jugadores compulsivos se catalogaban como pecadores y se les acusaba de perjudicar la vida familiar y de no tener a Dios en cuenta.

Existen registros durante la Edad Media y más modernos que consideraban el hecho de jugar como algo impuro, inmoral, despreciable y frívolo. Antes de morir, Moisés advirtió al pueblo judío de que no debía corromperse con el juego.

Algo curioso visto hoy en día con perspectiva es la propia insistencia y el esfuerzo de las autoridades judías por suprimir el juego e imponer normas al respecto. Si se analiza con mayor precisión, también se han añadido muchas excepciones a estas normas. Está claro que, cuando el río suena, agua lleva y si se ha insistido tanto en la prohibición también quiere decir que históricamente ha existido mucha popularidad por el juego entre judíos.

Durante el siglo XV, se permitía jugar a las cartas únicamente durante los días de ayuno de forma que se compensase el dolor, aunque también se establecía un límite de apuestas por persona. También se hacían excepciones con motivos especiales como bodas, nacimientos o celebraciones religiosas.

Actualmente también existe cierta preocupación por las peligrosas secuelas que puede originar el juego. Existen programas judíos y agrupaciones filántropas que tratan la ludopatía e imparten talleres para concienciar al pueblo de la magnitud del problema. Muchas veces deriva en bancarrotas, maltratos domésticos, delincuencia o incluso en suicidios. Es muy importante tener en cuenta el juego responsable y acudir a centros de ayuda cuando uno nota que se le está yendo de las manos.

James

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